viernes, 2 de noviembre de 2012

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    Para Sebastian.

 La carta póstuma de Marina Tsvietáieva a Rainer Maria Rilke:

«¿El año termina con tu muerte? ¿Es el final? ¡Es el principio! Tú eres para ti mismo —el año más nuevo (Amado, lo sé, sé que me lees antes de que escriba)— Rainer, estoy llorando. Tú te derramas por mis ojos. Querido, si tú has muerto, significa que no existe ninguna muerte (¡o ninguna vida!) ¿Qué más? Un pueblecito en Saboya. ¿Cuando? ¿Dónde? Rainer, y nuestro nido para el sueño? Tu ahora sabes ruso y sabes que Nest (nido) es gnezdó y sabes muchas otras cosas también… No quiero releer tus cartas, pues querré ir a alcanzarte, allá y no puedo querer; tú sabes bien lo que está unido a este «querer». Rainer, te siento constantemente detrás de mi hombro derecho. ¿Alguna vez pensaste en mí? —Sí, sí, sí. Mañana es el año nuevo Rainer, 1927. El siete es tu número preferido ¿Significa que naciste en 1875 (el periódico)? ¿51 años? ¡Cuán infeliz soy! Pero no debo afligirme. Hoy, a las doce de la noche brindaré contigo (Tú sabes cómo, golpearé tu copa en absoluto silencio). Amado: haz que te sueñe con frecuencia —no, no me he expresado bien: vive en mi sueño. Ahora tú tienes derecho a desear, a hacer. Tú y yo no creímos jamás en un encuentro aquí en la tierra, como no creímos jamás en la vida de este mundo ¿no es cierto? Tú te has adelantado (¡y ha sido mejor!) y, para recibirme bien, has reservado no una habitación, ni una casa, sino un paisaje entero. ¿Te beso en los labios? ¿En las sienes? ¿En la frente? Naturalmente —en los labios, verdaderamente —como a un ser vivo. Amado: ámame más intensamente y de diferente manera que los demás. No te enojes conmigo, aún debes acostumbrarte a mí, a cómo soy. Qué otra cosa. No, tú no estás aún en lo alto ni en la lejanía; estás aquí, junto a mí, tu frente está sobre mi hombro. Tú nunca estarás lejos: Nunca estarás inalcanzablemente alto. Tú eres mi querido joven adulto. Rainer, ¡escríbeme! (¿una súplica demasiado estúpida?) Te deseo un feliz año nuevo y un bello paisaje celestial. Rainer: Aún estás en la tierra: No ha pasado un día entero todavía».

6 comentarios:

  1. Maravillosa epístola.

    Yo quiero que me esciban cosas así.

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  2. David,cómo me alegra tu visita...
    Un abrazo

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  3. !Gavrí,muchas gracias!
    Desde que me la mandaste me persigue fielmente a todas partes.

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